Saucillo en la Pacificación de Francisco Villa
Dentro del movimiento armado de principios del siglo veinte, existen innumerables micro historias de personas que desarrollando alguna acción o conducta, participaron y contribuyeron en algo a la causa, muchos arriesgando su vida, otros perdiéndola en el intento, desafortunadamente por razones de historia generalmente los lideres son los que aparecen en los textos y los vencedores terminan llevándose la gloria, aun sin embargo los mas se pierden en la noche de los tiempos, y únicamente se guardan sus recuerdos en la tradición oral de los pueblos o en pequeñas anécdotas. La presente va para dos saucillense que con sus acciones decididas contribuyeron a la pacificación del centauro del norte, me refiero en este caso a los señores Francisco Taboada y José Orozco.
En su texto "Francisco Villa, vida y acciones" el Ingeniero Elías L. Torres, narra que a principios del año de 1920, concibió la idea de buscar la pacificación de Francisco Villa, pues con la muerte de Venustiano Carranza ya no existía razón para permanecer en armas, además aprovechando la amistad que a él lo unía con el entonces presidente de la Republica Adolfo de la Huerta, por lo que busco alguna persona que lo acercara a Villa encontrando al telegrafista Daniel Delgado, ex-coronel villista quien le presento a Francisco Taboada compadre de Villa y que en aquella fecha tenia un expendio de carne en el Paso Texas por la calle Stanton, a quien luego de exponerle su inquietud se ofreció ayudarle en la empresa que se proponía.
En tal sentido narra: "... Delgado, Taboada y yo, salimos de EL PASO el 23 de Junio de 1920, por el tren del sur hasta la Estación de Concho y de ahí en un carro a Saucillo, pequeña población rural que está a unos cuantos kilómetros del ferrocarril y en donde tenia su casa Taboada, la cual convertí en mi cuartel general, para dirigir los trabajos de localización, de Villa primero y luego de pacificación del mismo." - Es preciso señalar que la casa de Francisco Taboada se ubicaba en la calle Quinta e Irigoyen y en aquella fecha era una finca enorme que abarcaba hasta la calle cuarta por donde se encontraban las caballerizas y graneros.-
De los enviados a localizar a Villa se les señalo como punto de reconcentración la casa de Francisco Taboada en Saucillo, aun sin embargo casi todos iban llegando sin dato alguno, a Villa se lo había tragado la tierra.
Luego señala: "Una mañana, el 29 de junio de 1920 iba yo con Daniel Delgado a la Estación de Concho en un guayincito que hacía el servicio de pasajeros entre Saucillo y la estación mencionada, cuando se escuchó a lo lejos, rumbo al norte, una tremenda explosión y minutos después vimos una locomotora que venía a todo escape, sonando el silbato en señal de alarma. Cuando nuestro vehículo tirado por un par de robustas mulas, daba la vuelta para seguir paralelo a la vía", - de aquí podemos deducir que el camino de Saucillo a Conchos posiblemente salía en línea recta entroncando con las vías del ferrocarril a la altura de lo que hoy es la cuadra de los Limas por la Escuela Primaria federal "Ignacio Zaragoza", y de ahí ya era paralelo al ferrocarril pasando por donde estaba el antiguo cine ríos hasta llegar a la actual estación- . Luego continúa señalando "nos alcanzó la máquina y el fogonero con cara de espanto nos gritó, como anunciándonos el peligro: "Villa acaba de volar el tren de pasajeros", posteriormente al llegar a la Estación de Concho se enteraron que Villa había volado un puente en la Estación de Armendáriz.
Mas adelante señala que a la 1:15 p.m. el Coronel Ramos Vega, jefe de la guarnición en Concho, embarcó cien hombres en tres góndolas y remolcados por la máquina 333 partió al lugar de los sucesos, al llegar los villistas había aprehendido y fusilado a 17 soldados y al teniente Sotero Cobos, los villistas habían ya huido con rumbo al paso de Varas (muy posiblemente lo que hoy se conoce como la sección municipal de Las Varas).
Pancho Taboada venía en ese tren pero no fue localizado ya iba en seguimiento de su compadre; posteriormente por la madrugada regresó Taboada señalándole al Ingeniero Elías Torres sobre la posibilidad de la entrevista con Villa sin determinar punto fijo.
De tal forma que el 30 de junio de 1920 a las 5 de la mañana señala: "Descendimos por la pintoresca callecilla que va de Saucillo al Río Conchos y atravesamos, en un guayín tirado por dos caballos el vado del río, lleno de piedras de cuarzo que brillaban con las luces primeras de aquella mañana, las garzas blancas que dormían metidas en el agua hasta las rodillas, donde la corriente es baja, volaban espantadas chapoteando el agua al emprender el vuelo"...
Luego continuó relatando "A las doce del día llegábamos a un rancho que era de Taboada" - posiblemente se refiere a lagunetas el cual en aquella fecha era de grandes extensiones - "allí había estado un mensajero de Villa anunciándonos que deberíamos seguir adelante".
Luego narra que; "al anochecer acamparon a la orilla de una laguna en el rancho denominado Chicuas" - ello ya en el actual municipio de La Cruz, señalando: "Cuando despertó a la mañana siguiente Taboada y el cochero José Orozco asaban la cecina, quizás el suculento olor de ella y el vapor del café despertaron la función fisiológica del hombre y a mí con ella".
Luego expresa que llegaron a "El paso de la encantada" y durmieron al pie del "Cerro del Fraile", cruzando la planicie "del chaparral" donde pernoctaron, para la mañana siguiente entrar al cañon de Encinillas, en cuya hacienda había que esperar a Villa".
Como se puede observar grande fue la travesía que realizaron de Saucillo con rumbo Este, hasta la hacienda de Encinillas la cual se ubica en el municipio de Camargo y próxima a la guarda raya con el Estado de Coahuila.
Así narra que después de 4 largas horas de discutir el asunto Villa dictó a Trillo un documento dirigido al C. Don Adolfo de la Huerta en su carácter de Presidente de la República, donde le solicita como prueba de la voluntad para llegar a un acuerdo, le enviara una carta firmado por él, ósea por Adolfo de la Huerta, por Plutarco Elías Calles, por Álvaro Obregón y por el General Benjamín Hill donde le manifestara sobre su propuesta para pacificarse, consistiendo en que: "Se le otorgara una hacienda a sus jefes y soldados y a él se le encomendara la pacificación absoluta de Estado, al frente de unos trescientos hombres".
Señala el Ingeniero Elías Torres que; el Presidente Adolfo de la Huerta aceptó la propuesta e hizo que firmaran además el General Benjamín Hill, Obregón y Calles su compromiso para la pacificación.
Luego el Ingeniero Torres se trasladó a Torreón y por medio de Taboada, se puso en contacto con Villa y este le ofreció reconcentrarse en Saucillo para firmar los tratados de paz, aún sin embargo cuando se trasladó a Saucillo se encontró con la sorpresa que el General Gonzalo Escobar se encuentra en Saucillo con algo de fuerzas Federales con el objeto de sorprender a Villa cuando éste se acercara, lo que motivó la molestia del Ing. Elías Torres quien la mañana del 17 de julio de 1920 de la Estación Ferroviaria de Concho envió al Presidente de la República el siguiente telegrama: "Estación Concho, julio 17.- Sr. Presidente de la República.- Castillo de Chapultepec.- México, D.F..- Acabo de llegar a esta y encuentro que el general Escobar no tiene aún ordenes de ninguna clase para permitir que Villa se acerque a estos lugares, por el contrario a recibido instrucciones hasta para vigilarme, del General Amaro, como vera por telegrama que le dirigió de Jiménez y que al final de este transcríbole integro. Además a mandado dos columnas en persecución de Villa, una de Santa Elena, en dirección a Encinillas; y otra de Santa Rosalía en la misma dirección que deberán estar ya muy cerca de esa propiedad, y aunque supongo que no encontraran a Villa allí si da por resultado que este puede pensar que no hay sinceridad por parte de usted en estas negociaciones, toda vez de que se le persigue en esa forma, valiéndose de los datos que respecto al probable lugar en que el se encuentra he suministrado yo. No hago mención de el peligro que corre mi vida, porque esa al fin de al cabo, me importa bien poco, pero si soy celosísimo de que nadie piense que usted obra falsamente".
"Probablemente usted, como lo indica su telegrama de antier, libro ya órdenes para que se den garantías a Villa y se suspendan las hostilidades, pero Amaro, que esta obrando con una inexplicable falsedad, las ha retenido, por que el general Escobar no las tiene, según personalmente me lo ha indicado..."
Teniendo como resultado inmediatamente ese día que el presidente de la republica le enviara por telégrafo al general Gonzalo Escobar la siguiente respuesta ; "Palacio Nacional, México, julio 17 de 1920.- General Escobar.- Concho, Chihuahua.- 2 p.m. .- Por encargo del C. Presidente manifiesto a usted que el Ing. Elías Torres lleva instrucciones terminantes para acercarse a Villa, hablar con el en cualquier lugar que sea; con tal objeto se a instruido al general Amaro que debe darle toda clase de garantías y facilidades para lograr su cometido.- las fuerzas de usted deberán permitir que Villa se acerque, no hostilizarlo y facilitar en todo un posible arreglo, cuando menos que libremente cumpla su misión el Sr. Torres cerca de Villa. De orden superior lo comunico a usted para que se sirva cumplimentarlo.- atentamente.- Teniente Coronel jefe del Estado Mayor Presidencial.- A. Gaxiola, Jr.
No obstante el General Joaquín Amaro continuó enviando fuerzas a Saucillo desde diferentes lados, lo que motivó que el 19 de julio a la media noche el Ing. Elías Torres recibió el siguiente mensaje: " Sr. Ing. Elías L. Torres.- Saucillo.- como le agradezco su aviso tan oportuno. Es usted un hermano de corazón que habla con éste en la mano.- voy a seguir su consejo y le ruego se valla a México inmediatamente por que muy pronto va a saber el general Calles, cuyas ordenes a Amaro e interceptado, quien es Pancho Villa. Ruégole decirle a Don Adolfo de la Huerta que voy a comunicarme con el directamente, quien sabe de donde.- le envió un abrazo.- Francisco Villa".
Posterior a ello Villa realizó la hazaña de trasladarse hasta Sabinas, Coahuila en un término de tres días cabalgando mas de cuatrocientos kilómetros, remudando bestias día y noche cuatrocientos jinetes a la 1:00 a.m. del 22 de julio de 1920 las avanzadas villistas alcanzaron las luces de Sabinas, Coahuila.
Narrando que: "De lo primero que se apoderaron fue del cuartel general donde dormía a pierna suelta el comandante de las fuerzas del gobierno," el cual apenas salía de su sorpresa, "el que había leído en los periódicos que villa se encontraba en las cercanías de Conchos, ¿cómo podía imaginarse que se apoderaran de Sabinas a más de cuatrocientos kilómetros de distancia?"
Posteriormente se comunicó Villa con el Presidente de la Republica Adolfo de la Huerta mediante el siguiente telegrama: " A sus ordenes, Sr. Presidente, la intransigencia de uno de sus jefes me ha obligado a apoderarme de esta Ciudad, pero en perfecto orden, ningún mal ha sufrido la población, ni ha habido un solo muerto; ya ordeno la reparación de la vía al sur y al norte de Sabinas y estoy a sus órdenes para continuar los arreglos, interrumpidos, con el ingeniero Torres".
Después de la conversación el Presidente ordeno a Eugenio Martínez Jefe de los fuerzas en Monterrey se trasladara a Sabinas para firmar los arreglos de paz, que no fueran otros que los convenidos con el Ing. Elías Torres originalmente en las pláticas que sostuvieron por Saucillo y sus alrededores.
Así el día 28 de julio de 1920, se firmaron en Sabinas Coahuila los arreglos de paz, los villistas deponían las armas recibiendo en calidad de compensación un año de haberes y su jefe la hacienda de Canutillo, señalan que posterior a la firma los periodista preguntaron a Villa el significado del acto, a lo cual en tono de broma les comento apoyándose en los hombros de los Generales Eugenio Martínez y Gonzalo Escobar ; "pueden ustedes decir que ya acabo la Guerra; que ahora andamos unidos las gentes honradas y los bandidos."
Sin duda alguna solo el destino conoce las razones finales, por lo que no se llevo acabo la firma de los acuerdos de paz en Saucillo, aun sin embargo vaya lo presente como un testimonio del esfuerzo intentado.
José Luis Armendáriz
jlarmendarizg@yahoo.com