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  Historia

Los Conchos, un pueblo perdido en el tiempo.

A finales del siglo XVII se extinguió este pueblo cuyo nombre dado por los españoles dio origen a nombres de villas y del río que hizo posible la vida en este lugar a través de los siglos. Desde su última rebelión en 1684, su incorporación gradual a la vida españolizada terminó con toda esperanza de poder rastrear su destino con el curso de los años.

Con costumbres similares a las de tantas etnias con las que compartían los territorios del Río Conchos, este grupo que en realidad comprendía mas de un solo tipo lingüístico (sumas, jumanos, chinarras, chisos, tapacolmes) llegó a extenderse hasta el norte de Durango, donde convivían (o competían) con Mezcaleros y Cocoyomes, mientras a lo largo del río en territorio Chihuahuense lo hacían con Jumiles, Conejos, Cholotes, y Puliques.

La historia nos ha dejado pocos hechos y muchas hipótesis, rumores históricos dicen que andaban desnudos y comían conchas del río. De las cosas ciertas que es posible establecer es que en la guerra eran tan bravos y despiadados como el que mas, así lo demuestran las crónicas de sus levantamientos donde se les describe como guerreros fieros y despiadados destructores de la causa enemiga hasta sus últimas consecuencias.

Y fueron los Franciscanos quienes quedaron a cargo de las tierras bajas de Chihuahua y también de lidiar con los Conchos, quienes por razones lógicas eran muy dados a levantarse contra la cacería y explotación que sufrían a consecuencia de la necesidad de mano de obra para mantener la economía por demás ambiciosa de los españoles. A diferencia del sur del país los nativos del norte no tenían ninguna necesidad de trabajar para ellos, de costumbres nómadas con el gran espacio del desierto y la llanura encontraron muy difícil la convivencia en una misión, y aunque a veces resultaba cómoda no podía revertir siglos de instinto.

Hoy nada queda de ellos, como si se los hubiera tragado la tierra o hubieran desaparecido bajo el tremendo calor del desierto y del tiempo. No queda ni el nombre de un héroe de aquellas rebeliones, ni una sola palabra de su dialecto que nos diga algo acerca de su vida extinta. Quizás en el archivo general de las Indias en Madrid podríamos averiguar un poco más acerca de estos nuestros antepasados. Porque seguramente entre nosotros hay descendientes directos de este grupo y aun nos queda algo en la sangre de ellos.



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